Consigna 10: Reflexión sobre los
rasgos con los que aparece la práctica docentes en función de las experiencias
compartidas.
Al compartir cada
integrante su línea de tiempo y con ella su propia trayectoria académica nos recordó
distintas etapas vividas por cada unx de nosotrxs. Vivir momentos personales,
sociales e históricos un tanto olvidados algunos y otros muy recordados. El
ejercicio de poder repensar donde nos encontrábamos en distintos momentos de la
historia fue interesante dado que afloraron sentimientos y vivencia positivas y
negativas. Algunas vinculadas a lo académico y otras no tanto. Como por ejemplo
cuando la crisis del 2001 golpeo al país y afecto la situación económica de unx,
el surgimiento de los clubes de truque, forma de generar intercambio de bienes
y servicios que tuvo que optar la gente para poder subsistir. Para algunxs fue
un antecedente la enseñanza de un profesor en particular o una experiencia
laboral, la que incentivó a seguir estudiando una vez finalizada la licenciatura,
guiadxs por la pasión personal, para ejercer la docencia.
Al compartir las
diferentes experiencias y vivencias, entres lxs compañerxs pudimos evidenciar
que existen una heterogeneidad de realidades que se mezclan y se entrecruzan
por el tiempo, algunas, las condiciones, otras, las similitudes y las amplias
diferencias también, pero sin duda todo confluye en el deseo y la decisión de
emprender este nuevo camino donde todas las líneas se unieron para avanzar en
un mismo rumbo académico, el Profesorado en Comunicación Social.
En cuanto a los
interrogantes y cuestionamientos que se desprendieron de la puesta en común de
nuestras propias experiencias y recorrido personal, descubrimos que
todxs tuvimos experiencias, pequeñas, pero significativas por lo
que hoy nos dan respuestas del principal cuestionamiento que surgió:
¿Por qué elegimos cursar el Profesorado en Comunicación Social? Al principio no
estaba claro, por lo que seguimos debatiendo, llegando a la conclusión de que
la docencia para nosotros significa descubrir un nuevo campo en dónde poder
desempeñarnos como comunicadorxs, sumando nuevas herramientas y una mirada
superadora de la Educación con todas sus aristas. Poder hacer la diferencia
como profesionales de la comunicación y la educación brindando herramientas y
posibilidades a las personas que nos toca ayudar a formar, lxs estudiantes.
Aproximación 5 Bis
El objetivo es
que realicen un escrito de no más de una carilla y media, donde puedan
reflexionar sobres los enfoques de COMUNICACIÓN y EDUCACIÓN, recuperen las
discusiones en clase y puedan definir que: Entienden por Comunicación/Educación
y su relación con la práctica docente.
Durante el
transcurso de las primeras clases de Taller de Práctica docente, tuvimos la
actividad de definir la comunicación, desde la perspectiva que nos pareciese,
asumiendo que todxs lxs que estamos cursando habíamos realizado un recorrido en
la carrera que nos imponía la necesidad de posicionarnos ante este campo de
estudio. Acompañado de esto, debíamos desarrollar el por qué un proceso
comunicacional podría ser asimilado a un proceso educacional. Muchas posiciones
y perspectivas se asomaron, algunxs dijeron que las diferentes orientaciones
cursadas durante el transcurso de la carrera hacían que expusiéramos a través
de la conceptualización del mismo diferentes paradigmas de las teorías
comunicacionales, viejos y actuales debates que aun hoy se dan en la ciencia de
la comunicación. Otrxs pensaron que esas conceptualizaciones no remitían
necesariamente a eso, ya que muchas intervenciones escapaban a lo estudiado o
hacían mixturas de diferentes paradigmas. En fin, un dilema donde era más foco
el “de dónde” conceptualizábamos que el “qué”, y que al fin y al cabo podría
quedar sin solución.
Ahora bien, lo que
nos pareció muy importante es que esta necesidad de definir la comunicación nos
llevó directamente a repensar la forma en que nos integramos a su campo de
estudios, y que a su vez, emerge cuando nos es preciso definir una relación o
vínculo de la comunicación con la educación. Como dice Fuentes Navarro: “Comunicación
y educación son procesos dialécticos, mediante los cuales al mismo tiempo se
estructuran los individuos, las comunidades y la sociedad que los contiene. En
gran medida, son procesos simbólicos, mediados primariamente por el lenguaje,
constitutivos básicos de las tramas culturales que le dan forma específica,
desde un tiempo y un lugar determinados, a las relaciones del hombre con el
mundo. En este sentido elemental, la educación y la comunicación son los
mecanismos sociales por los que se genera y reproduce constantemente la
cultura, sistema de sistemas de significación y valoración convencionalmente
adoptados par a interpretar la vida en todas sus dimensiones”. Mucho podemos
ver en este pequeño fragmento si acercamos la lupa y empezamos a recorrer cada
uno de sus significantes, y su irremplazable función dentro del mismo, pero nos
vamos a quedar solo con algunos: “procesos simbólicos”, “lenguaje”, “tramas
culturales” “relaciones del hombre” y “sistema de significación”, ¿Acaso están
al azar? ¿Cómo entendemos a su vez la Educación? Es sumamente productivo pensar
las cargas de estas significaciones, y si unx entiende los procesos educativos
no solamente restringidos a los procesos dados dentro de establecimientos
educativos, sino como todo proceso formativo en el cual se formulan nuevas
concepciones y prácticas, vemos entonces a la comunicación como indisoluble al
proceso mismo ya que los procesos formativos se dan entre dos personas mínimo
que interactúan entre sí y que se vinculan entre ellas.
Por último, nos
es imprescindible explicitar que si bien la comunicación y la educación
son procesos intrínsecos, no
necesariamente somos conscientes ni podemos manejar todas aquellas
significaciones que se manejan en estos procesos. La adecuación al contexto y
las relaciones que tienen las personas intervinientes en este proceso, entre
ellas y de ellas para el mundo y otrxs sujetxs, hacen que la lectura de este
proceso pueda llegar a ser muy parcial, lo cual no lo hace necesariamente
negativos sino que presenta una limitación a nuestro potencial como
profesionales de la comunicación y la educación. Con esto queremos decir, que
en el caso de restringir (ahora si) a un ambiente escolar, nuestro rol como formadorxs
está limitado, ya que nuestra capacidad de generar nuevas prácticas y formas de nominar pueden
tener gran potencial, pero necesita a su vez de el mismo grado de posibilidad
de condiciones que tengan quienes participen también del proceso de aprendizaje.
Bibliografía
FUENTES NAVARRO, Raúl: (2008)
Modelos y práctica de la Educomunicación: Una perspectiva Sociocultural.
Comunicación y Educación Selección de lecturas. Editorial Feliz Varela